Coalición Canadiense por la Diversidad Cultural Coalición Francesa por la Diversidad Cultural.


//13/06/2012

Diversidad cultural y libre comercio en Europa.

Las Coaliciones Europeas para la Diversidad Cultural (CEDC) enviaron a la Unión Europea (UE) su informe sobre la implementación de la Convención para la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (aprobada en en el seno de la UNESCO en 2005), para que fuera anexado al de la UE.

En el documento enviado, aparte de presentar las acciones de promoción de la diversidad cultural emprendidas (tanto a escala regional como nacional e internacional)  por estos colectivos de la sociedad civil europea, las coaliciones también se refirieron a las políticas de la UE, y en especial a anuncios, discursos y documentos de las distintas direcciones generales que fueron calificados de inconsistentes con los compromisos asumidos en la Convención.

Entre otros ejemplos dados, se encuentra el caso de la Dirección General de Comercio,  que, en palabra de estos colectivos, “no toma en cuenta la Convención de 2005”. Así, se expresa que: “Desde 2008, los Protocolos de Cooperación Cultural (PCC) se han ofrecido a los países sin tener en cuenta su situación cultural (políticas e industrias), siendo negociados por los expertos comerciales al mismo tiempo y de acuerdo con la misma agenda que los asuntos comerciales. Esto se hizo en contradicción con los principios de la Convención de la UNESCO de 2005, lo que representa graves riesgos para la política de la diversidad cultural de Europa (así, por ejemplo, las cuotas de difusión de obras audiovisuales europeas en el caso del PCC UE-Corea)”.

El informe presentado también reclama el respeto de los términos de la Convención en los compromisos que se asuman en el marco del Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG), actualmente en vías de negociación entre la UE y Canadá. En opinión de las coaliciones europeas corresponde la exclusión completa de los servicios audiovisuales y culturales de los términos del acuerdo. También reclaman que en el preámbulo del acuerdo se refiera a la Convención de 2005, lo que “enviaría un mensaje positivo a los países que no han depositado sus compromisos en favor de la Diversidad Cultural”. Las coaliciones europeas no esperan menos de Canadá y la UE, que han jugado un papel crucial en la elaboración y aprobación de la Convención.

Los comentarios expresados en este informe adquirieron en los últimos días mayor significancia, en función del anuncio de inicio de discusiones entre la UE y los Estados Unidos con el objetivo de alcanzar un ambicioso tratado de libre comercio, que incluya a todos los sectores económicos de importancia.

Al respecto, la Coalición Francesa por la Diversidad Cultural se ha demostrado especialmente preocupada, ya que teme que Estados Unidos aproveche la oportunidad para obtener la liberalización de los servicios audiovisuales y culturales, y poner en tela de juicio las políticas europeas de apoyo a la diversidad cultural.

En la gacetilla de prensa que la coalición francesa publicó sobre el asunto pocos días atrás (en el marco de la realización de la edición de este año del festival de cine de Cannes) se expresa que una eventual renuncia por parte de la Unión Europea a obtener la exclusión de los servicios audiovisuales y culturales (digitales o analógicos) sería para Europa un acto de incoherencia política, con consecuencias culturales desastrosas para todas las políticas, incluidas las cuotas de difusión y las obligaciones de inversión, sindicadas como las que permitieron mantener la vitalidad de las creaciones francesas y europeas. En opinión de esta organización también se trataría de una decisión industrialmente peligrosa porque “supondría fortalecer aún más a los gigantes de Internet y la tecnología digital de los EE.UU., en detrimento de los operadores franceses y europeos que cumplan con sus obligaciones y sus compromisos para la diversidad cultural”.
 
Por todo ello, la comunicación de la Coalición Francesa por la Diversidad Cultural finaliza instando al presidente de la República Francesa, François Hollande, y a su gobierno a mostrarse vigilante ante estas discusiones trasatlánticas, que podrían hacer caso omiso de los veinte años de lucha de este país a favor de la diversidad cultural.