Construcciones simbólicas en la infancia y adolescencia.

 
Agencia ANITA
Escrito por Mariana Prado
 
Descripción: simbolico
 
El escenario posmoderno dibuja la infancia de diversos modos, lo importante es que al menos la dibuja, ya que, en épocas pasadas, como por ejemplo durante la sociedad medieval, no se percibió la diferencia entre el mundo de los niños y el de los adultos y, por ello, los niños eran considerados como adultos pequeños o adultos en potencia (Tucker, 1980).
 
A lo largo de los años se fue concibiendo a la infancia y adolescencia desde diferentes perspectivas. El paradigma actual vigente en Argentina, surgido recién en 1990, nos invita a pensarlos como sujetos de derecho.
 
No obstante, situarnos dentro de este paradigma no equivale a homogeneizar, a través del discurso, la niñez y adolescencia. Al contrario, significa incluir sus voces, tener en cuenta la diversidad y respetar sus opiniones como personas plenas de derechos.
 
En la sociedad actual no es posible definir un único modo de ser niño y/o adolescente, tampoco son válidas las comparaciones nostálgicas donde todo tiempo pasado fue mejor. El escenario nos desafía a analizar los elementos simbólicos que operan en las construcciones sociales para entender los nuevos modelos de niñas, niños y adolescentes.
 
La subjetividad a través de las pantallas
 
Por un lado, podemos mencionar el surgimiento de nuevas instituciones socializadoras que desplazan el lugar tradicional ocupado por la escuela y la familia. Estamos hablando de la irrupción de las pantallas: televisores, computadoras y celulares. Las consideramos instituciones ya que no nos quedamos con el aparato tecnológico sino con los usos y rituales que se realizan en torno a ellos. Por ejemplo, en el caso del celular no es el aparato en sí lo que interesa, sino las nuevas formas de comunicación, de construcción de un "yo" y de un "nosotros". Construcciones que se realizan de manera dialógica con un otro.
 
Hoy los celulares y computadoras son signos de inclusión y de exclusión, definen la pertenencia a un grupo, incluyen códigos compartidos. Además, actúan en la construcción de la estima y valoración de las personas: se mide el grado de popularidad y aceptación con la cantidad de amigos que tienen en redes sociales, los "me gusta" que alcanzó alguna publicación o las veces que fue compartida. Estas nuevas acciones construyen la subjetividad del chico o chica en la sociedad de hoy.
 
McDonalización de la sociedad
 
Por otro lado, podemos referirnos a los lugares de encuentro. Las preferencias de los espacios para socializar cambiaron de la mano de la globalización. La plaza es desplazada por shoppings  y restaurantes de comida rápida. McDonald’s aparece como el símbolo emblemático de la sociedad moderna. El sociólogo George Ritzer elaboró el concepto "McDonalización de la sociedad" para dar cuenta de los procesos de racionalización en la sociedad y el creciente proceso de mercantilización de los bienes y servicios para la infancia:
 
Me gustaría puntualizar que no tengo ninguna especial animadversión hacia los McDonald's. No son ni mejores ni peores que otros restaurantes de comida rápida ni que otras manifestaciones del proceso de racionalización. He etiquetado el proceso aquí descrito como «Mcdonalización» porque McDonald's fue, y es, la más importante manifestación  de tal proceso. Además, es un término mucho más atractivo que algunas de las posibles alternativas: «burgerkingización», «sevcn-elevenización», «fuddruckerización», «H&Rblokizacióll», «kindercareización», «jiffylubeización» o «nutrisistemizacíón» (Ritzer, 1996: 12).
 
McDonald’s  juega en el mundo infantojuvenil un papel fundamental: fue uno de los primeros lugares en ofrecer festejar los cumpleaños fuera de casa, el pelotero en el salón, las cajitas felices con sorpresas de la industria cultural audiovisual infantil del momento. En el caso de Tucumán, es el lugar de encuentro preferido por adolescentes. Los viernes al mediodía se convocan allí a la salida de la escuela.
 
Un hecho reciente que sacudió la opinión pública y que tiene como protagonistas a dos adolescentes tucumanos tuvo lugar en este local. El escenario no forma parte de una elección arbitraria. Precisamente tiene que ver con estos símbolos que actúan en las construcciones subjetivas de los niños, niñas y adolescentes, ellos como sujetos de derecho, dan sentido a sus actos, significados que construyen de manera diversa.
 
Nuevas identidades infantiles
 
Juzgar los actos por morales e inmorales carece de sentido en esta sociedad multideterminada. Se habla de nuevas identidades infantiles. A propósito, Narodowski (1999) plantea que las nuevas estructuras posmodernas provocan la "fuga" de la infancia. Fuga, que se presenta hacia dos polos: la infancia hiperrealizada y la infancia desrealizada:
 
La infancia hiperrealizada sería aquella procesada a los ritmos vertiginosos de la cultura de las nuevas tecnologías y los nuevos medios masivos de comunicación, lo que la conduce a comprender y manejar mejor las tecnologías dado que crece en ellas, se realiza en ellas. Son niños y niñas que no requieren de los adultos para acceder a la información. Es la infancia enchufada.
 
En el otro polo plantea la infancia desrealizada, independiente, autónoma, que construye sus propios códigos alrededor del aquí y del ahora, alrededor de las calles que los albergan y de los "trabajos" que los mantienen vivos. No despiertan en los mayores un sentimiento de ternura y cuidado. Es una infancia desenchufada, pero de la escuela y de la familia, que no logran retenerlos y cuando lo logran, no sabe muy bien qué hacer con ellos. (Cohen Imach, 2009:4)     
 
Lo simbólico cobra valor en las construcciones subjetivas, en los nuevos modos de comunicación, en los nuevos espacios de socialización, en las formas de relacionarnos con los otros. El sentido no es uniforme, no es el mismo sentido el que se construye en un shopping o en el semáforo de la esquina, lo simbólico tiene un valor para el niño que estudia y otro para el niño que es explotado laboralmente. La polisemia del sentido se presenta en los adolescentes que viven en countries y en los que viven en situación de calle, entre los excluidos e incluidos, entre los hiperrealizados y los desrrealizados.
 
En síntesis, el sentido siempre es un campo de batalla que debe ser analizado desde la apropiación local y significativa que cada agente de la cultura realiza. Todo fenómeno de globalización supone una localización de aquello que se consume. Los sentidos no son direccionados desde los sectores hegemónicos, siempre suponen recepciones situadas y significativas.
Fuentes consultadas:
 
Cohen Imach, Silvina (2009): Infancia y niñez en los escenarios de la posmodernidad. Ponencia presentada en el  IV Congreso Argentino de Salud Mental, Bs.As.
Ritzer, George (1996): La McDonalización de la sociedad, editorial Ariel, Barcelon