Estado de situación de los Contenidos infantiles. Lic. Alejandro malowicki

 
ROLES A CUMPLIR POR EL ESTADO, EMPRESAS E INSTITUCIONES EN LA PRODUCCION DE CONTENIDOS INFANTILES.
 
 
Alejandro Malowicki
 
Lic. Alejandro Malowicki
 
Director del Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia


Quiero compartir algunas reflexiones y sugerencias tendientes a modificar el actual paradigma que predomina en la emisión de contenidos infantiles. O sea aquel que prevalece por la presencia de los contenidos en su casi totalidad provenientes de las usinas de producción y distribución de EEUU y que nuestras infancias reciben a través de las pantallas y pantallitas de todos los medios audiovisuales. Y para comenzar les pido disculpas por hacerlo con un relato autorreferencial dado que lamentablemente somos muy pocos los que nos dedicamos a la docencia y a la producción relacionadas con los contenidos infantiles y adolescentes

Cuando en el año 2001 la Carrera de Diseño, Imagen y Sonido de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenas Aires acepta mi solicitud de incluir una materia dedicada a la enseñanza de producciones de cine y televisión para las audiencias infantiles y adolescentes, coincidiendo en la necesidad de que éste género forme parte de la preparación de los estudiantes,  comenzaba también a ser posible que en un futuro no muy lejano las niñas, los niños y los jóvenes descubrieran que no solo el cine y la televisión norteamericana se ocupaba de ellos. Y en la tarea de confeccionar el programa de la cátedra, y como consecuencia de una búsqueda de antecedentes en programas que de la misma materia se estuvieran dictando en otras escuelas de cine tanto de nuestro país como del extranjero, me sorprendí al constatar que ésta disciplina no se impartía en ninguna escuela de cine ni de televisión del país ni del mundo y que por lo tanto estaba ante la preocupante situación de crearla sin más ayuda que mis experiencias docentes dedicadas a otras disciplinas y en las producciones para el cine y la televisión que había realizado en ése género. Pero a su vez verificaba la absoluta ausencia de interés del cine y la televisión para la infancia por parte de la totalidad de aquellos que tenían la responsabilidad de preparar a los futuros profesionales en los medios audiovisuales. O sea de los responsables de delinear los objetivos y los contenidos que debían ser impartidos a los estudiantes en las escuelas de cine y de televisión.Esta realidad también suministraba una respuesta más que elocuente a una de las causas que explicaban la escasa producción de películas argentinas dirigidas al público infantil desde el año 1945 al 2008 pues de un total de 2.217 películas solo 77 producciones, (el 3,40%) habían incursionado en éste géneroy la escasa cantidad y calidad de las producciones dirigidas al público infantil en la televisión nacional pública y privada.
Recuerdo que las autoridades de la Carrera eran muy escépticos en cuanto al interés que podría despertar ésta materia entre los estudiantes, una de las razones que la misma ingresara en calidad de optativa, y como con el correr de los años se fue instituyendo como la materia más concurrida entre las que tenían ésa valoración. En ésta misma línea destaco la inclusión en el año 2008 de la misma asignatura en la ENERC, la escuela de cine del INCAA, pero en éste caso incluida como materia cuatrimestral de cursada y aprobación obligatoria.

También recuerdo que hasta el año 2009 comenzaba mis clases aclarándoles a los estudiantes que en verdad los conocimientos a impartirles no iban a contar con  posibilidad de aplicarlos en el campo profesional dada la falta de interés en esas producciones por parte de la industria y los medios audiovisuales.

Pero a partir del 2009 ya no comenzaba mis clases del mismo modo porque esperaba que a partir de la promulgación de la Ley de Servicios audiovisuales iba a generarse la necesidad de producciones infantiles por cuanto en ella se expresa claramente el interés en la infancia en su art.17 que crea el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia y en el que formula, la elaboración de propuestas dirigidas a incrementar la calidad de la programación dirigida a los niños, niñas y adolescentes; propicia la realización de investigaciones y estudios sobre audiovisual e infancia y de programas de capacitación en la especialidad y entre otros importantes conceptos, la obligatoriedad por parte de todos los canales de emitir programación para las audiencias infantiles.

Si bien la situación siguió cambiando pues el INCAA comenzó a incluir concursos para el cine y la televisión dirigidos a incrementar la producción de contenidos infantiles como así también el estreno anual de una película infantil de largometraje y en cuanto a la emisión de una programación en la televisión dedicada a las infancias con un emprendimiento muy valioso, me refiero a la señal de cable PAKAPAKA en éste caso específicamente dedicada a la televisión educativa infantil, nos encontramos con una contradicción: por un lado el Estado intenta promover las producciones infantiles y por el otro lado la existencia de un magro crecimiento en la calidad y en la cantidad de las producciones diseñadas ya no en el enriquecimiento de la televisión educativa infantil como reitero, muy bien las desarrolla PAKAPAKA, sino  en producciones que participen del mundo lúdico de los niños o sea de los importantísimos momentos de los niños frente a las pantallas con el único objetivo de entretenerse. ¿Cómo es posible que teniendo un marco legal apropiado y un Estado Nacional consiente y ocupado por los medios audiovisuales dirigidos a las infancias nos encontremos con una industria audiovisual que no solo genera pocas obras sino que muchas de ellas no responden a los estándares de calidad ni al interés de las audiencias infantiles y juveniles? ¿Por qué directivos de programación de muchos canales de todo el país no ayudan a sus infancias promoviendo programaciones de calidad que no solo persigan el cumplimiento de la ley y/o ingresos económicos sino que los entretengan, diviertan y en ése camino del goce, los espectadores puedan encontrarse para su mejor desarrollo, consigo mismos, con sus pares y con los adultos? ¿Acaso la producción y emisión de éstos contenidos no es una obligación cívica que deben asumir al ser responsables de los medios de comunicación audiovisual?

Voy a responder a estos interrogantes exponiendo una cadena de situaciones que confluyen en una ecuación cuyo resultado podría cambiar el presente estado de situación de la producción de contenidos infantiles y es la siguiente: con más y mejores hacedores de contenidos audiovisuales infantiles habrá mayor oferta de buenas propuestas y entonces seguramente éstas encontrarán más y mejores accesos a las pantallas y pantallitas o sea que: ¡con más educación tendremos más y mejor producción! Para ello se hace imprescindible la inclusión de una materia que difunda esos conocimientos en todas las escuelas de cine, de televisión y de artes audiovisuales existentes en el país. Aclaro que en algunas de ellas confunden la enseñanza de las técnicas de dibujos animados con la enseñanza del género específico que engloba a todos los conocimientos imprescindibles para abordar una producción audiovisual para el público referido.

Los aproximadamente 17.000 estudiantes que cursan carreras universitarias y terciarias de cine, televisión y artes audiovisuales en todo el país deben tener la posibilidad de acceder a esos conocimientos de la misma forma que acceden a todas las materias necesarias para aprobar sus carreras e ingresar preparados a ejercer sus profesiones. Concretar ésta iniciativa es también de absoluta responsabilidad cívica de los directivos de todos los establecimientos educativos públicos y privados.

Ahora bien. El nuevo problema que se presenta a resolver es la generación de docentes formados para el dictado de ésta disciplina. Y no es de muy difícil solución. Como en todos los aspectos importantes de la vida ciudadana y sobre todo en aquellas dónde las infancias son protagonistas, el Estado Nacional y los Estados Provinciales y Municipales deben intervenir y por ejemplo en el tema que me ocupa es aprobando aquellos planes de estudio de las escuelas de artes audiovisuales que incluyan ésta materia como así también de espacios de formación docente y de investigación crítica. Y en el mientras tanto el Ministerio de Cultura, las Secretarías de Cultura de las provincias y municipios y las empresas licenciatarias de los canales de televisión deberían aportar al estudio de éste género organizando Talleres y Seminarios para todos aquellos que deseen interiorizarse en la realización y la producción de contenidos infantiles y en la formación docente. Se asombrarían del excelente resultado presencial que tendrían sus convocatorias y de los cambios perceptivos hacia la infancia que estas iniciativas generan.

Estas propuestas deben ser pensadas y llevadas a la práctica con carácter de urgencia porque son el camino para que las niñas y los niños profundicen en la diversidad cultural de nuestro país y de Latinoamérica y no sigan en la creencia de que las producciones norteamericanas son las únicas que okupan (con K de “okupas”) esos espacios y porque nadie puede dudar de la importancia definitoria que asumen las representaciones que se construyen sobre las nuevas subjetividades infantiles y sus relaciones con los medios audiovisuales de comunicación y que no puede haber calidad y cantidad de producciones dirigidas al público infantil sin la específica capacitación que exigen éstas “cajas” y “cajitas” presentes en casi todas las actividades cotidianas de la infancia y la adolescencia.

Y si bien ya es un poco tarde para comenzar a ocuparse de la educación de nuestros futuros profesionales como hacedores de contenidos para el universo de las pantallas…” más vale tarde que nunca”.

En cuanto al incremento de películas infantiles creo necesario intensificar las ya iniciadas conversaciones promovidas por el AFSCA y el INCAA para que entre todos los actores de la industria audiovisual encontremos los caminos para adecuar con premura los términos de la Ley de Servicios Audiovisuales. En ésta línea y en él mientras tanto hago un llamado tanto a los directivos de los canales de aire, de cable, nacionales y provinciales para que reciban las propuestas de los productores y estudien formas de participación económicas y financieras en las mismas para incrementar la producción y enriquecer sus pantallas con nuevas expresiones del cine infantil nacional.
Los medios de comunicación audiovisuales, se constituyen como uno de los terrenos más fértiles para avanzar en la comprensión de las nuevas subjetividades de niñas, niños y adolescentes, pues en ellos se entremezclan los formatos, las narraciones y se generan diversas relaciones entre espectadores y cultura.